El cambio esta aquí

Martes en la noche, 30 minutos de diferencia horaria nos hacen dudar de la hora exacta del partido de futbol más importante de la selección nacional venezolana de futbol “La Vinotinto”, en su historia en este deporte. Viviendo en Canadá, el privilegio del control remoto del televisor para ver el partido de tu equipo en una eliminatoria sudamericana es prácticamente nulo, así que toca ingeniárselas para encontrar uno o dos enlaces estables que vía Internet, nos permitirán ver el partido narrado por cualquier especialista latino de cualquier nacionalidad, lo cual, importa poco, ya que lo fundamental es estar presente, ver a tu selección, sufrir con ella y con millones de compatriotas que frente al televisor o desde las gradas del estadio Cachamay en esta oportunidad, dejamos el corazón y el alma en cada juego, cada gol, cada jugada, reviviendo el nacionalismo, ese que tanto buscamos fuera, en otros, pero que sin lugar a dudas llevamos muy dentro de nuestro corazón.

Ayer frente al televisor conectado al laptop a su vez conectado a la señal de internet, logramos vivir una experiencia única. Vimos como un pueblo lleno de esperanzas por algo más grande, por el respeto y el orgullo que se alcanza al ser un seleccionado con un cupo en el mundial de futbol, gritaba con pasión su himno nacional. El “Gloria al bravo pueblo”, entonado por todo un estadio repleto de miles de venezolanos unidos en un sólo canto de orgullo nacional y corazón, se transformo en el mensaje que enviamos al mundo del deporte para decirles a viva voz: “Aquí estamos parados y erguidos, con nuestra pasión, dispuestos a entregar el alma por ese preciado cupo en el mundial del año 2014”.

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Lamentablemente no se alcanzaron los objetivos, no logramos el ansiado triunfo en el terreno de juego, pero para mí algo cambio entre nosotros los venezolanos. Ayer fuimos testigos que el trabajo requiere más trabajo. Que no es suficiente querer que las cosas cambien, sino que a pesar de que trabajemos duro por algo, algunas veces se pierde, pero que hay que seguir, y la selección nacional de futbol de Venezuela tiene más de 10 años dándonos una lección que pocos hemos comprendido y que muchos, todos los que creemos en Venezuela y en un país mejor, rápidamente necesitamos aprender. Esos guerreros del engramado, han luchado para ganarse el respeto del resto de las selecciones latinoamericanas, y yo no sé ustedes, pero ayer vi por primera vez a una selección mundialista como la uruguaya, haciendo tiempo, defendiéndose como podía, haciéndole muchas faltas a nuestro seleccionado, muestras de respeto y de que ya estamos de tú a tú.

Ellos nos seguirán demostrando que hay que seguir trabajando, que hay que seguir luchando para alcanzar lo que queremos y que las grandes victorias se logran con muchísimo esfuerzo, con enorme trabajo, con muchas ganas sí, pero también perdiendo y aprendiendo de nuestros errores para ser mejores.

Soy un positivista y creo en el cambio del hombre como la vía de construcción de mejores sociedades. Creo en que este sufrimiento es necesario y que es parte de la trasformación de nuestro pueblo, de nosotros como gentilicio. Creo que el cambio llegó hace rato venezolanos, ahora nos toca aceptarlo y trabajar durísimo para consolidar la transformación en resultados.

La Vinotinto

La Vinotinto

Bravo mi Vinotinto, gracias por mostrarnos el camino del trabajo y del cambio.

 

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