De regreso

Hoy finalmente he decidido reconciliarme con mi blog, el pobre lo he dejado en el abandono, tan es así que desde Mayo no pasaba por aquí ni de visita. No hay excusas simplemente evolución, esto de escribir tiene sus momentos de reflexión profunda como dicen por allí y por supuesto que a mí también me debía llegar ese etapa donde lo que estás haciendo lo vez transformado, se ha desviado de la idea original esa que te impulsó en un principio a entrar con fuerza en el mundo de los blogueros y que viéndola bien en perspectiva, ha ido creciendo contigo y con tus pensamientos pero que ya no te atrapa tanto, no te apasiona de la misma manera, entonces fue allí cuando me tomé una pausa sin saberlo y despues de un tanto paré de escribir.

El regreso se llama mi publicación y el porqué es simple ya que después de varias vueltas y rebuscadas razones he dado con el punto, con la manera precisa para hablar de las mejores personas del mundo, esas que te hacen sentir  local, del sitio pues, esos que con su alegría sonríen y llenan salones de fiestas y casas convertidas en bulliciosas conversaciones multi temáticas, apasionados seres irremplazables, llenos de astucia y sabor, de carisma y sangre caliente, gente Caribe y preciosa que comenta a viva voz lo que piensa sin mucha reflexión, pero con certeza abrumadora, los del sentido del humor picante y de doble o triple sentido, los de la ironía que alaga y que hiere, los del corazón palpitante, los que vibramos con cada gol de la vinotinto y en cada juego de beisbol de la liga Venezolana, los que callamos, los que sentimos más fuerte que nadie, los bravos, los vivos como algunos suelen decirnos, sí, nosotros, los venezolanos, los querendones, los de los buenos días y las buenas maneras, los de los buenos modales y la vergüenza ajena, los de la opinión fuerte y la crítica, los tolerantes pero trabajadores incansables, esos que nos hemos ido acostumbrando a que nuestro país puede ser otro diferente a nuestro amado terruño, los de la mirada que observa y el abrazo que cuida y acaricia, esos, seres que merecen mi respeto y mi adoración porque su calidad humana supera cualquier defecto posible, probable, eso que soy, eso que eres, eso somos nosotros los Venezolanos.

Que estas líneas sirvan para recordarme siempre lo que soy, y de donde vengo, que se queden en mi memoria y que si las olvido porque algunos como yo en ocasiones no seamos capaces de reconocernos y respetarnos diciéndonos, pero chico que hermosos somos los venezolanos, espero que este espacio sirva para nunca perderme, para siempre seguir aquí, orgulloso de mis colores, de mi terruño, de mis coterráneos y del privilegio que representa para mí, llevar mi bandera y hondearla orgulloso mediante cada acción y cada paso que doy en el extranjero.

Después de tres años viviendo fuera de mi país, me siento como decimos nosotros “más venezolano que la arepa”.

Gracias a mis amigos venezolanos, de aquí y de allá, donde quiera que estén llevando nuestros colores y nuestras hermosas formas, gracias por acompañarme en este alegre regreso.

Hasta prontico en una próxima publicación.

Anuncios