Es que los venezolanos somos ….

Vivir en el extranjero te expone a tantas cosas, algunas simples, otras complejas, una que creo es un lugar común es el saber quién eres y de dónde vienes.

Tus orígenes y raíces son un tema compartido (sobre todo en un país de inmigrantes) como una vía segura para introducirse ante personas de culturas distintas a la tuya, un camino para establecer relaciones en la cotidianidad y un vehículo para conectarte e integrarte a la sociedad donde ahora tu vida se desenvuelve.

En mí caso y aunque pueda sonar absurdo, he de confesar que me ha tocado elaborar y revisar bien mi versión del “Es que los venezolanos somos….”. ¡Insólito no! ¿Cómo es posible pensarán ustedes que este chamo venezolano, tenga dificultad para hablar de algo tan simple como su origen, su gentilicio?,  bueno la cosa es así, entre la melancolía y la tristeza de dejar tu país para vivir en otro, y el orgullo herido por lo que amas y que no funciona como quisieras, esas cosas que según tu visión del mundo deberían estar mejor, les puedo certificar que esa versión bonita y resumida de mi gentilicio me ha tomado tiempo e investigación, mucha reflexión, varios libros de historia de Venezuela, muchas experiencias, varios viajes y unas cuantas conversaciones.

Haber crecido en el Valle, un sector de la ciudad de Caracas, estudiado en colegios privados y públicos, haber tenido la fortuna de compartir mi juventud jugando beisbol “nuestro deporte nacional” en los criollitos de Venezuela, estudiado y vivido mi carrera universitaria en la Universidad Central de Venezuela, acurrucado en las mieles de ese valle majestuoso que vigila el imponente cerro el Ávila con ese clima tan singular y único que decora la ciudad, pero por encima de todo el haber sido criado con tanto amor, tanto sentimiento, ese que sólo los venezolanos te pueden transmitir, esa alegría constante, ese sentido del “estoy bien” permanente e invencible, esa manera especial de luchar contra rufianes y ladrones de todos los colores, manteniendo una sonrisa pintada en el rostro acompañada de esa sabrosura tan auténtica que nos caracteriza, es para mí lo que significa ser Venezolano, es algo que va más allá de la bellezas naturales de nuestro hermoso país, es eso que nos hace grandes como patria, ese sabor, ese no sé qué, que gusta y abraza, encanta y enamora, es eso lo que para mí nos describe mejor, es eso lo que me inspira a seguir, esa pasión de sentirnos capaces de vencer es lo que me motiva y hace simple desenvolverme en este país donde soy diferente, un poco raro porque sonrío mucho y hasta algunas veces muy querendón y amiguero. Así soy, y hoy me siento con ganas de compatir el orgullo de mis raíces, esta manera de ser autentica y que me representa ante el resto del mundo.

Mi regreso a la nube y a mí blog viene cargado de pasión, de respeto hacia lo que somos y de mucha inspiración por lo hermoso que es nuestro pueblo, por ser diferentes y valientes ante tantos, tantos desmanes, por persistir y seguir riendo, por luchar y demostrar que sí podemos y queremos ser mejores, porque siendo venezolanos sólo podemos ser nosotros, sólo podemos ser los mejores.

Hasta muy prontico, me voy a dormir corriendo.

PD: esta publicación esta dedicada a José Ramón Díaz, apasionado de la vida, amigo incondicional y digno representante de lo que somos los venezolanos, gracias por dejarnos tanta inspiración y ejemplo.

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De regreso …

Luego de una pausa necesaria, varias reflexiones, unos cuantos libros y otras cosas más estoy de vuelta por aquí en mi blog con la idea firme de seguir compartiendo mis ideas, pensamientos y vivencias a través de esta ventana al mundo.

Estoy decidido a contar mucho más y compartir eso que me hace vivir !!!

Que fino !!!

 

 

Un día especial y la reunión familiar

El martes 20 de Marzo de 2012 será un día de esos especiales en nuestras vidas y las razones son múltiples para decretarlo así y es que una hermosa criatura rosadita, de 3.6 kg de peso y 52.5 cm de longitud llegó para plasmarnos una sonrisa permanente en el rostro.

Haciéndole gala a su nombre de princesa real, Ana Sofía Mendez Aranguren vio la luz a las 15.38 pm, hora local de la Ciudad de Méjico. Hija de mi bella cuñada Gismar y de mi hermano Eduardo el inconfundible “Cabezón”, de pies grandes y dedos gruesos, de manos largas y de un color precioso prestado por los ángeles, Ana Sofia llegó pisando fuerte y dejando huella. Tan es así, que hasta la tierra tembló fuerte (Sismo de 7.4 grados en la escala de Richter) mientras luchaba por salir de su confortable guarida donde estuvo resguardada por casi 9 meses mientras sus abuelos maternos y paternos corrían para resguardarce de los posibles efectos del terremoto en la zona de refugio del hospital preparada para estos casos.

Tenerla aquí, entre nosotros es una bendición divina, vivir para que uno de tus colegas de trabajo te diga viendo su foto ” oye vale esa es una verdadera Mendez, incluso hasta se parece a ti”, es el verdadero milagro de la vida, te cuesta creer simplemente que la genética pueda haber creado ese ser humano chiquitico tan hermoso y encima hacerlo parecido a ti, aunque no sea hijo tuyo.

La nota particular es que los tíos no estuvimos allí físicamente, quiero decir, en el lugar donde nació Ana Sofía en Méjico, sin embargo, gracias a la mensajería instantánea del Black Berry y al amor que nos une, logramos estar allí presentes y compartir así unas horas de reunión familiar incomparable.

La experiencia fue más allá de lo virtual, estuvimos viviendo cada minuto durante el trabajo de parto y fuimos testigos de su nacimiento, todos, en familia reunidos virtualmente en un grupo donde estuvimos juntos, acompañando, sin importar que unos estaban en Venezuela, otros en Miami, otros en la propia ciudad de Méjico y nosotros (Chami y yo) desde aquí, en la ciudad de Montreal en Canadá.

Abuelos, padres, tíos, tías abuelas y la propia protagonista  “Ana Sofía”, compartimos juntos y desde diferentes lugares un momento de reunión familiar irrepetible, en un día de esos imposibles de olvidar, imborrables, definitivos en nuestra memoria.

Desde ya estas dando la pauta hermosa sobrina, desde tu nacimiento estas dejando huellas, pero lo mejor de todo es que desde ya nos has motivado sin importar las distancias ni las diferencias de tiempo, para reunirnos y rencontrarnos como una gran familia alrededor tuyo.

Familia y el Perro

Familia y el Perro

Dios te bendiga hermano, Gismar, dios los bendiga por este regalo único, por este día especial y todos los que vendrán y que seguro compartiremos unidos.

Los queremos muchísimo familia !!

Miradas urbanas

Me encanta ir al cine con Chamina, es una de esas cosas que hacemos para alimentar el alma permitiéndonos viajar, comer, disfrutar e imaginar nuestras vidas a través de esos personajes que iluminan la gran pantalla con sus actuaciones.

Es aquí donde confieso mi pasión  por los sound tracks, los colecciono y guardo con mucho recelo en mi iPod nano convertido ahora en reloj gracias a mi amada Chami.

Esta vez vimos “Extremely Loud and Incredibly Close” una adaptación filmográfica  del libro del mismo nombre escrito por Jonathan Safran Foer. La película es narrada por Oskar Schell, un niño de 9 años quien luego de conseguir una llave en un envase de cerámica propiedad de su padre, buscara por toda la ciudad de Nueva York información sobre su origen.

La película transcurre antes, durante y después de los sucesos del 11 de Septiembre de 2001 y verdaderamente me llegó directo a la fibra más sensible. Claro que ahora podrían pensar que regresé al blog a contarles una película, pues la verdad es que no, ni de casualidad les contaré lo que sucede, háganse un regalo, vayan a verla y luego compártanme sus experiencias.

Lo que sí les contaré es a donde me transportó esta película, y es que fue sencillo recordar la mejor vista posible del cerro el “Ávila” desde mi ciudad natal Caracas. Por favor cuando tenga un chance, vayan solos o acompañados, pero no dejen de ir al siguiente lugar en el Parque del Este, ahora llamado Parque Francisco de Miranda ubicado frente la estación del metro identificada con el mismo nombre. Se van a llegar caminando hasta donde estaba anteriormente instalada la réplica del barco de Cristóbal Colón y una vez allí, tómense unos minutos, volteen hacia el norte de la ciudad y desde allí verán una de las más hermosas imágenes posibles de nuestro imponente cerro “El Ávila”, majestuoso y en su máximo esplendor. Estoy seguro que la naturaleza les dará una mano y les regalará un hermoso día de cielo despejado para que lo vean como en la foto que les comparto a continuación:

El cerro el Avila visto desde el Parque del Este, Caracas, Venezuela

El cerro el Avila visto desde el Parque del Este, Caracas, Venezuela

Esta fue una de las imágines que evocó esta publicación. Una muestra del impresionante “Central Park” de la ciudad de nueva york.

Extremely loud & incredibly close

Hasta prontico y seguimos nitanteando.

5 veces 7

Francisco Herrera Luque, autor del libro “En la casa del Pez que escupe el agua” escribió en su parte numero 112, llamada “Setenta años” un texto que guardo conmigo después de haber leído por primera vez esta interesante novela histórica de la vida de uno de los hombres que marcaron la historia contemporánea de Venezuela, el benemérito Juan Vicente Gómez.

El texto en cuestión, lo declama el protagonista de la novela, luego de cumplir 70 años y refiere ciertas reflexiones de las cuales comparto algunas y que quize publicar en una página, simplemente porque en sus formas encontre mucho sentido a pesar de la época y el entorno que envuelven al personaje en cuestión y de la época del mundo en la que se suscribe (1927).

Esta semana cumpliré 35 años, o lo que es lo mismo 5 veces 7 años, 7 veces 5. No importa la forma, ni el orden, lo importante es que me siento “maduro como fruta pintona y dejando salir de mi cuerpo mi mejor aroma”. Creo firmemente que este es un excelente momento en mi vida, me siento muy bien conmigo, de lo que soy y por como estoy, y sólo por eso le pido con humildad al universo salud física, mental, y la energía para seguir dando, seguir amando, seguir viviendo esto al menos unas 5 veces 7 más, que harían que 10 veces 7 hagan 70 años y así ser una como dice Juan Vicente “una mata grande y sombreada que da sombra y comida al viajero”. Aquí les dejo el extracto completo para que lo disfruten como yo de tanto en tanto.

Que maravilloso hábito leer. Los libros son una ventana, otra que a través de tí me ha abierto infinitas e ilimitadas ideas, imágenes, palabras, momentos, expandiendo mi mente tan lejos y más allá de lo que alguna vez había imaginado.

35 años, cosas, palabras, besos, películas, viajes, ciudad, mujeres, hombres, primos.

35

Invierno con sabor a bo chinche

Por cuarta vez seguida vivimos la experiencia del invierno montreales, personaje sorprendente que se nos presenta una vez más con sus mil caras. Hoy es el especial de la temporada, y en tal sentido el sistema meteorológico nos anuncia el menú que el clima nos tiene preparado para los próximos días: nieve en cantidad, léase entre 10 y 25 centímetros, verglas (en criollo lluvia que se congela al caer sobre cualquier superficie), granizo y mucho friiiiioooooo.

Sin embargo, todo esto es nada sí en tus manos tienes la fortuna de estar leyendo la más reciente edición del “Código bo chinche“, una  obra genial de nuestro queridísimo “Laureano Marquez“, un versátil venezolano-humorista-politologo-columnista-actor-opositor, que con mucha mágia, inteligencia y humor, hila perfectamente un grupo de artículos publicados en el diario “Tal Cual“, en una historia hilarante, llena de nuestras cosas y más ricas expresiones, descrita con el humor típico venezolano y la experiencia de alguien muy bien documentado en el que hacer actual de la venezuela de la “revolución bolivariana”. Me he reído desde que leí la portada, así que seguiré comportándome como un pequeño desquiciado en el metro, la calle o el autobús, por eso de reirme sólo de las particulares ocurrencias de este increíble redactor.

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Así que mamá, este regalo de navidad ha sido todo un hit !!!.

PD: Gracias a Ipostel por hacer posible que los nuestros puedan enviarnos cosas en este sentido del planeta, confío que pronto podremos hacerlo de aquí hacia allá, sin temor a que la encomienda se pierda en el camino.