Crónicas desde la distancia – La realidad, ¿existe ?

me-duele-la-realidadMi realidad

Ciudad: Montreal, Quebec, Canadá

Fecha y Hora: Domingo 02 de Marzo de 2014, 3 pm.

Estación: Invierno, Temperatura exterior -10 grados centígrados

Nivel de ruido exterior (en decibeles): 0 db

Inseguridad personal: Casi nula, prácticamente inexistente

Manifestaciones en las calles: Un festival llamado Montreal en Lumière, mantiene a la gente ocupada en las calles que conforman el complejo de la plaza de las artes, hasta el final del día de hoy. Conciertos musicales, juegos, toboganes de hielo, DJ y VJ exponen su mejor cara durante quince días con el proposito de divertir a los ciudades.

Libertad de expresión: todo el mundo dice y hace lo que quiere, cuando quiere

Abastecimiento: Como todos los fines de semana desde hace ya 5 años, fuimos al auto mercado ubicado cerca del apartamento, hicimos nuestras compras, encontramos todos los productos que nos gusta comer, el problema fue decidir que marca y tipo de producto comprar dada la variedad disponible.

Nivel de lucha social requerido para alcanzar lo que quiero en la vida: 0 (cero)

Requisitos para comprar dólares u otra moneda extranjera: poseer dólares canadienses y tener ganas de ir al banco

Concentrado en: lo que dicen sobre Venezuela en el Twitter, y en las redes sociales.

La realidad de mi Papa

Ciudad: El Valle, Caracas, Venezuela

Fecha y Hora: Domingo 02 de Marzo de 2014, 3.30 pm.

Estación: No hay estaciones en Venezuela dado que es un país del trópico, temperatura exterior 24 grados centígrados

Nivel de ruido exterior (en decibeles): intermedio, elevado db

Inseguridad personal: El azar es simplemente la medida. Encerrado en su apartamento, pareciera una fuerza divina la que lo cuida y mantiene lejos de las estadísticas oficiales.

Manifestaciones en las calles: Marcha estudiantil desde varios puntos de la ciudad hasta la Plaza Brión en Chacaíto, Caracas.

Libertad de expresión: Limitada según las circunstancias, las personas que estén a tu alrededor, el color de tu partido político.

Abastecimiento: Un rollo de papel higiénico que le consiguió un vecino y que le dio por caridad, no se consigue leche en polvo y el aceite comenzaron a venderlo por cucharadas en lugar de por litro. El problema, encontrar el supermercado donde se consigan los productos de la cesta básica. Adicionalmente, hay que conformarse con la única marca disponible y la cantidad limitada que podrás adquirir, según lo que decida el propietario del local.

Nivel de lucha social requerido para alcanzar lo que quiero en la vida: 2000 veces el esfuerzo requerido por un canadiense.

Requisitos para comprar dólares u otra moneda extranjera: Está prohibido adquirir dólares libremente así tengas el dinero, debes participar en una subasta de dólares, luego de suministrar un montón de requisitos, en algo llamado Sicad II y quizás con suerte, alguna palanca (amigo), te asignen algunas divisas.

Concentrado en: lo que transmiten en la televisión, porque después de la fractura de cadera que sufrió en 2011, quedó limitado y no puede caminar ni estar mucho tiempo de pie, así que su ventana para ver el mundo es un televisor que mide 19 pulgadas, y cuya programación está regulada por el gobierno, para que él y otros en similares condiciones sientan, que el país está en santa paz, disfrutando de los carnavales chéveres.

En conclusión, creo que podría darle la razón a aquel brillante profesor de postgrado, que en nuestra primera clase de negociación nos dividió preguntando: la realidad, ¿existe?

Hasta la próxima crónica.

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5 veces 7

Francisco Herrera Luque, autor del libro “En la casa del Pez que escupe el agua” escribió en su parte numero 112, llamada “Setenta años” un texto que guardo conmigo después de haber leído por primera vez esta interesante novela histórica de la vida de uno de los hombres que marcaron la historia contemporánea de Venezuela, el benemérito Juan Vicente Gómez.

El texto en cuestión, lo declama el protagonista de la novela, luego de cumplir 70 años y refiere ciertas reflexiones de las cuales comparto algunas y que quize publicar en una página, simplemente porque en sus formas encontre mucho sentido a pesar de la época y el entorno que envuelven al personaje en cuestión y de la época del mundo en la que se suscribe (1927).

Esta semana cumpliré 35 años, o lo que es lo mismo 5 veces 7 años, 7 veces 5. No importa la forma, ni el orden, lo importante es que me siento “maduro como fruta pintona y dejando salir de mi cuerpo mi mejor aroma”. Creo firmemente que este es un excelente momento en mi vida, me siento muy bien conmigo, de lo que soy y por como estoy, y sólo por eso le pido con humildad al universo salud física, mental, y la energía para seguir dando, seguir amando, seguir viviendo esto al menos unas 5 veces 7 más, que harían que 10 veces 7 hagan 70 años y así ser una como dice Juan Vicente “una mata grande y sombreada que da sombra y comida al viajero”. Aquí les dejo el extracto completo para que lo disfruten como yo de tanto en tanto.

Que maravilloso hábito leer. Los libros son una ventana, otra que a través de tí me ha abierto infinitas e ilimitadas ideas, imágenes, palabras, momentos, expandiendo mi mente tan lejos y más allá de lo que alguna vez había imaginado.

35 años, cosas, palabras, besos, películas, viajes, ciudad, mujeres, hombres, primos.

35

Cuentos desde el autobus

La vida transcurre tan diferente cuando se viaja en un autobús, que puede llegar a sorprender la cantidad de situaciones vivibles en este particular medio de transporte urbano.

Yo lo utilizo frecuentemente para ir y venir hacia y desde mi lugar trabajo ubicado en el centro de la ciudad. El trayecto puede tomar alrededor de 30 minutos desde donde vivo hasta la parada donde dejo el autobús para llegar a la oficina. En relación al horario, todavía me sigue impresionando la precisión, el respeto y los niveles de precisión que logra alcanzar este sistema de transporte terrestre, desde mi punto de vista bien estructurado, controlado y mantenido. Sus choferes, algunos mejores que otros pero en general poco habladores, así como uno que otro amante de la música de radio la cual mantienen, quizás por reglamento, a un nivel bastante aceptable para el resto de los que cohabitantes de la unidad.

El primer cuento data del verano de 2009, chami y su servidor, nos trasladábamos hacia el festival de tango de Montreal digamos un día miércoles de una semana del mes de Junio, alrededor de las 6.00 pm. Salimos de una estación del metro y esperamos pacientemente la llegada del autobús que nos llevaría al lugar donde tendría cita el festival. Una vez en la unidad, el chofer apagó los motores para esperar un rato la llegada del resto de los pasajeros que habitualmente tomarían la ruta. Puedo jurar, que recordaré ese momento por mucho tiempo; estuvimos 10 minutos dentro de la unidad, en la que habían alrededor de 10 personas (incluyendo nosotros dos) en completo y absoluto silencio. Sí, aunque sea poco creíble, estábamos en la popular hora pico, a la salida de una estación del metro, en la propia ciudad y aún así, era factible escuchar los susurros de la gente sentada al final, en el fondo. Tremendas diferencias entre ese momento de silencio, el cual, estábamos poco habituados a disfrutar viniendo de mi hermoso país donde el silencio es incómodo, intolerable, así que solemos combatirlo de cualquier manera, bien sea hablando del clima, o criticando la vida de otro, o simplemente riéndonos a carcajada limpia.

El segundo no es cuento, es una realidad. Si observas cuidadosamente y mantienes una rutina similar durante la semana con respecto al horario en el cual abordas el autobús, podrás darte cuenta que somos los mismos personajes los que cohabitamos la unidad en esos horarios, lo cual, hace predecible y te deja comprender como eso mito de la vida planificada toma sentido y se torna real, tangible, puedes vivirlo a través de los otros, de sus hábitos, de sus costumbres, de la forma como se visten, de la forma como hablan, incluso en los casos extremos hasta del lugar que toman para sentarse en esta unidad que trasporta nuestros pensamientos y los deja flotar sobre las rutas en la vía hacia el trabajo y que calma nuestra fatiga durante las colas al final de la jornada cuando los más afortunados estamos de regreso al hogar.

He vivido situaciones maravillosas en estos autos verdes como les llaman ahora aquí, he conocido personas de las que ahora soy amigo, he iniciado hábitos como la lectura y he conocido un poco más la cultura tan particular femenina y masculina de esta zona del mundo, tan diferente a mi cultura en cosas como por ejemplo que las mujeres (sobre todo las más jóvenes) generalmente no aceptaran tomar asiento si un hombre les sede el lugar, porque eso puede significar una señal de que ella en ese preciso momento es más débil que el hombre y por esa razón, el hombre le está cediendo el puesto, en lugar de simplemente tomar la plaza como un gesto de caballerosidad latina, tan acostumbrada en nuestros países.

Adoro estas unidades, las cuido y las respeto pero aquí entre nosotros, cuanto daría a veces, por levantar la mano y que una de ellas se detuviese en medio de la calle para resguardarme en su seno, como lo hacen los nunca bien ponderados carritos por puesto, busetas, o como sean llamados, nuestros fabulosos y anárquicos medios de trasporte citadinos, en mi caso venezolanos.

Gracias por sus pasiones, gracias por el verde, gracias señor clima por estos 34 grados centígrados de humedad y alegría.

Hoy les dejo para terminar, “el payasito sin nombre” fotografiado magistralmente por luisagp.

"El payasito sin nombre" fotografía luisagp

"El payasito sin nombre" fotografía luisagp