El poder de un agradecimiento


Desde que estaba pequeñito, mi mamá me repetía continuamente y sin cesar la siguiente frase célebre, cito: ” hijo mío hágame el favor y dele las gracias a ese señor, sea agradecido por el amor de dios”, frase que para algunos sonará muy familiar y que en el caso de este servidor, ha servido de fundamento para abrir muchas de las puertas con las que me he topado en el camino de la vida. Recuerdo que respondía entre dientes, sin ninguna compasión y en repetidas ocasiones a esta sugerencia maternal hecha orden, cito mis palabras textualmente: ” mamá que fastidio, yo no conozco a ese señor…”.

Años más tarde, dar las gracias luego de recibir algún servicio, favor o cumplido, se ha hecho parte de mi forma de ser, sonreír y ser amable con los demás aunque no los conozcas, aunque te sean ajenos, aunque sea la única vez en la vida que piensas encontrarás a esa persona, ha sido fundamentalmente la vía expedita que he encontrado para recibir una respuesta favorable (en la mayoría de las ocasiones) a mis peticiones, por más ilógicas e irracionales que hayan sido mis solicitudes, decir “muchas gracias”, ” le agradezco mucho lo que está haciendo por mí” simplemente han sido las llaves más económicas y poderosas que ser humano alguno haya podido utilizar para abrir las puertas más robustas, la persona más obstinada, los brazos cruzados mejor cerrados, en fin, cualquier actitud al principio inaccesible, podrá ser desarmada y puesta a nuestro favor con tan sólo un gesto de las poderosas palabras que acompañan un agradecimiento sincero.

En mi país (Venezuela), dar las gracias forma parte de la cultura, lo que llamamos “estar bien educado”, por lo que damos las gracias por todo lo que nos sucede y a todo el que se nos cruza por delante, no importa si nos abren la puerta del ascensor,  nos dan una información en la calle, o te seden el puesto en el metro, como un reflejo inmediato damos las gracias, “un millón de gracias” y todos los tipos de agradecimientos posibles, como un toque único y exagerado de lo que somos como personas, de lo que nos caracteriza como pueblo, de lo que nos hace especiales y orgullosamente diferentes.

En Canadá, cada segundo lunes de Octubre se celebra desde 1957 el día de acción de gracias, originalmente una fiesta religiosa convertida hoy en una celebración familiar donde los seres más cercanos se reúnen para dar gracias y bendecir lo que han recibido durante este último año.

Nosotros los Chus lo celebramos visitando “Trois Rivieres” la ciudad productora del papel, viendo árboles de mil colores y dando gracias a la naturaleza por brindarnos tan majestuoso espectáculo.

Hoy quiero agradecerles a ustedes por compartir este hermoso proyecto y darle vida, le agradezco mucho a mi mamá por haberme enseñado el poder del agradecimiento, gracias chamina por enseñarme la ventana inmensa del amor y dejarme volar contigo una vida de infinitas posibilidades, gracias ustedes amigos únicos capaces de aceptar mis maneras amando mis locuras y ustedes familia por creer en mí  y hacerme mejor siendo más humano.

Esta publicación es un agradecimiento a ustedes quienes han hecho posible al chuzzete de hoy.

Gracias un millón de gracias.

 

Una sonrisa de agradecimiento

Una sonrisa de agradecimiento para ustedes fotografia luisagp

 

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6 pensamientos en “El poder de un agradecimiento

  1. yo le doy gracias a las gaitas y a dios por darme un hermano de la vida para toda la vida como tu, que a pesar de las distancias estamos ahi pa lo que salga. besos pa 2

  2. Jesús, que bellas tus palabras…
    Yo también soy una que me la paso diciendo gracias a cada rato (y salud también!)
    Y…
    Un millón de gracias por recordarme lo hermoso que es nuestro pueblo venezolano…

  3. Sin duda dar las gracias es una de esos gestos mágicos. Hay veces que las personas no se dan cuenta de cuántas puertas se cierran o abren por una palabra. Uno agradece favores, dones y gestos pero a veces no agradecemos lo no tan bueno, lo que nos incomoda y nos hiere. A veces, los caminos ocultos de la vida (como dice el célebre vallenato), no son lo que uno piensa, lo que uno cree… y aun así hay que dar las gracias. Gracias Jesús por brindarme el don de tu amistad. Un abrazo.

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